Ed. Impresa El editorial
Se desató la violencia en Yucumo
Por Redaccion central - La Prensa - 26/09/2011
La tarde del domingo se desató la violencia en Yucumo. Han quedado desaparecidos, hay heridos y hay personas privadas de su libertad. Hay testimonios de que hubo excesos de las fuerzas del orden. Fue la respuesta del Gobierno por la retención, un día antes y, durante dos horas, del canciller David Choquehuanca.
Las imágenes de la televisión mostraron lo que nunca hubiéramos querido ver. Un dirigente fue atacado con singular saña por más de seis policías debidamente equipados, no se le informó por qué estaba siendo apresado y golpeado después de ser reducido. Tampoco se mostró, a tiempo de intervenir dentro de una propiedad privada, la estancia Yenny, si los uniformados tenían una orden emanada por autoridad competente para hacerlo. No se explicó cuáles son los delitos por los que estaban siendo atacados de esa manera.
No se pretende aquí que antes de un accionar de la Policía, cuando se miden con delincuentes de alta peligrosidad, los uniformados actúen con buenos modales y educación, desde luego que no. Pero cuando se trata de enfrentar a un colectivo pacífico y desprevenido, lo menos que se esperaba era que se cumplan algunas normas elementales en cualquier Estado de derecho.
Inclusive, cuando se trató de disolver la Marcha por la Vida, que miles de trabajadores mineros cumplían entre Oruro y La Paz, las fuerzas gubernamentales, debidamente apertrechadas, dialogaron con los dirigentes y los persuadieron a que abandonen su intento. Estamos hablando de cuando el Gobierno de turno imponía un modelo político, social y económico, el 21060.
Se dice que toda acción trae aparejada una reacción, y ésta podrá tener devastadoras consecuencias sobre la imagen de la gestión gubernamental, que recibió agresiones de todo tipo y calibre, en especial entre 2006 y 2009.
Los policías recibieron órdenes de alguien para actuar con la violencia mostrada por la televisión. Será muy importante que las explicaciones de las autoridades sean convincentes. Es inocultable que el Ejecutivo había perdido el control de un problema originado en la construcción de una carretera a través de un parque natural. Los dueños del área, que será destruida con esta obra, protestaron. ¿Era tan difícil encontrar un mecanismo de diálogo que satisfaga a todos? El Gobierno pudo lidiar con enemigos mucho más poderosos y destruirlos política y civilmente. Los casos de Leopoldo Fernández o la “media luna” son emblemáticos. ¿Por qué un grupo de no más de dos millares de indígenas fue capaz de plantear semejante conflicto y captar la simpatía de muchos sectores sociales y personas en el país, y, de forma paralela, la antipatía contra el Ejecutivo?
Más en Editorial
Ed. Impresa Nadie está a salvo de la delincuencia
Ed. Impresa El caso de Aerosur se prolonga
Ed. Impresa Los vecinos frenan a los choferes
Ed. Impresa El hospital de clínicas no tiene dinero
En Portada
Ed. Impresa La Paz
Ed. Impresa La Paz
Ed. Impresa Economía
Ed. Impresa Economía
Ed. Impresa Bolivia
Ed. Impresa Seguridad
Ed. Impresa La Paz
Ed. Impresa Economía
Ed. Impresa La Paz
Ed. Impresa La Paz

