Ed. Impresa Plus ultra

Los metales preciosos

Por José Guillermo Tórrez - Columnista - 3/04/2012


Cuando se hace hincapié en el hecho de inversiones para los metales preciosos, tales como oro, plata, platino, paladio, rodio y otros, se encuentra que éste es un negocio de gente pudiente, en el que los comerciantes de estas materias primas prefieren transacciones voluminosas y los clientes pequeños no encuentran fácil entrada a estas transacciones. El “hombre pequeño” ansioso de invertir en metales preciosos apenas recibirá la atención que corresponde. Es una lástima porque la masa de los clientes pequeños crea mercados muy poderosos, y productores de metales preciosos harán bien en cultivar sistemáticamente también los negocios pequeños.
En muchos países industrializados había la prohibición de poseer oro. Hoy en día se ha liberalizado esta anomalía. Hace más de 30 años que esa gente puede poseer lo que desee en metales preciosos. Inglaterra era el mayor mercado de metales preciosos del mundo, pero los ciudadanos no podían poseer oro en barras y, paradójicamente, se compraban monedas Krugerrand acuñadas en Sudáfrica, que pesaban una onza y que costaban 4% más que el valor del metal.
Todos los metales preciosos son resistentes a la corrosión, lo que les da un valor químico muy excepcional. Razones para las perspectivas del oro, la plata y otros metales preciosos, que son realmente magníficas.
A largo y mediano plazo, el precio de estos minerales tiende a subir sustancialmente, basándose en cuatro factores: la vulnerabilidad del dólar; la inflación, fomentada por la política del dinero fácil; la inseguridad política y la baja en su producción. A estos antecedentes me permito sugerir otros criterios: la inestabilidad de las monedas, no sólo del dólar; el probable resurgimiento de la demanda industrial; compras y especulación por parte de productores petroleros y actividades ilícitas, como el narcotráfico.
Las reservas de oro en poder de los diferentes bancos centrales suman un valor comparable a la producción de este metal de los últimos 50 años. Hoy en día, son estas instituciones las que tienen una carrera tendiente a aumentar sus reservas máxime que la gran mayoría de los expertos calcula que el precio del oro progresivamente irá aumentado. Los más pesimistas especuladores comentan que el precio llegará a 3.000 dólares por onza troy, los menos pesimistas auguran un precio de 5.000 dólares y los optimistas comentan que el precio se cotizará hasta 10.000.
Mientras se acentúa la crisis económica mundial, sin vislumbrarse una solución decisiva, los metales preciosos jugarán un rol cada vez más importante. Recientes decisiones del Gobierno actual han normado la necesidad de que el Banco Central compre oro de la producción nacional con la creación de la empresa del oro EBO, insistiendo, desde aquí, en la necesidad de que el precio que se pague sea mayor a la cotización internacional, para evitar el contrabando. Bolivia nunca ha contado con una estadística que nos muestre cuánto realmente es la producción real del oro. En los tiempos del Banco Minero, y anteriormente en las minas de Tipuani a cargo de la empresa minera Aramayo Mines, tampoco se tuvo una real apreciación de nuestra producción. Hoy en día, con esta determinación de vender oro al Banco Central, se podría tener un control con una proyección, que no se corre riesgo alguno en estas transacciones de comercialización.
Ojalá que el nuevo Código de Minería fomente decisivamente la producción de metales preciosos.