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El espacio, ayer, hoy y siempre

Por Agustín Saavedra Weise - Columnista - 28/09/2011


El espacio geográfico abarca todo lo que nos rodea, incluidos mares y fondos marinos; es el medio en el que se desenvuelve la vida humana. También, el espacio exterior que se encuentra en fase exploratoria.
Con respecto al espacio físico en sí, éste cambia, se adapta o se lo transforma con la tecnología disponible. El progreso gesta nuevas necesidades, algunas creadas sobre la base de recursos naturales que el propio espacio provee. Otras actividades vinculadas con el espacio se generan colectivamente, como el cuidado o destrucción del medio ambiente. Salvo volar una montaña con dinamita o cosa parecida, el proceso es lento. En el corto plazo, la naturaleza prevalece, como aseveró el geógrafo inglés sir Halford John Mackinder (1861-1947), iniciador del pensamiento geopolítico global, mediante su alocución de 1904 ante la Royal Geographic Society. Allí explicó su teoría del “heartland” (corazón terrestre o núcleo vital)  en el marco de la tradicional pugna entre potencias terrestres y marítimas. Mackinder también sentó las bases de la Organización del Tratado del Atlántico Norte. Sus pautas de pensamiento acerca del espacio son de  amplia validez hasta nuestros días.
Las guerras y conquistas casi siempre producen cambios territoriales, ya que muchos conflictos se originan en apetitos geófagos. En el ámbito sudamericano, no es de extrañar que Chile y Brasil hayan ganado tanta extensión y recursos a costa de terceros países, Bolivia entre ellos, sobre todo con la pérdida terrible de su litoral marítimo. Las clases dirigentes chilenas y brasileñas tuvieron mentalidad geopolítica, comprendieron mejor que otras (especialmente la inepta dirigencia boliviana) la relación entre poder político y asentamiento geográfico, sumando así riquezas a expensas de quienes ignoraron las leyes del espacio.
Necesitamos espacio para nuestra casa, para dormir, comer y trabajar. Si se trata de sembrar, edificar o industrializar, para cualquiera de esas actividades se requiere espacio. Todo puede modificarse, todo puede cambiar en los amplios campos de la política nacional o mundial, pero el espacio sigue ahí y seguirá; es una magnitud fija en el corto plazo. El espacio se encuentra listo para ser ocupado, dominado, conquistado, modificado o tal vez perdido para siempre por pueblos que no supieron defender su porción de territorio ante otros.
La historia humana podría resumirse en luchas por el  dominio espacial. Recalco lo de dominio, distinto a la ocupación formal del espacio que caracteriza hasta hoy a Bolivia. El triste historial patrio de pérdidas pudo evitarse con dirigencias dotadas de visión espacial. Lamentablemente, prevaleció la miopía geopolítica.