Ed. Impresa A una hora y 30 minutos de viaje

Turismo de arte por Calamarca

Por Aleja Cuevas - La Prensa - 3/02/2012


AMBIENTE. Parte de los cuadros en el interior del templo-museo. - Aleja  Cuevas La Prensa

AMBIENTE. Parte de los cuadros en el interior del templo-museo. - Aleja Cuevas La Prensa

Living Learning Travel, Hotel Calacoto y Fundación Eco Pueblo proponen una forma diferente de hacer turismo.

Enarbolado entre kiswaras, pinos y sauces, el templo de Calamarca, que se erigió entre los siglos XVII y XVIII, acoge una colección de 36 cuadros de ángeles en estilo barroco mestizo, los vigilantes de la población. Conocer sobre su historia a través de un paseo por la iglesia y descifrar la espiritualidad de los querubines, en un breve pintado de las figuras sobre arcilla, es la nueva oferta de la agencia de turismo Living Learning Travel, del Hotel Calacoto en coordinación con la Fundación Eco Pueblo.
Calamarca (provincia Aroma) se ubica a una hora y 30 minutos de viaje desde la zona Sur de La Paz. En cuanto el visitante arriba al lugar, se encuentra con la quietud y la hospitalidad de sus habitantes.
Sixto Iqisi, cuidador de uno de los centros de la Fundación Eco Pueblo y comunario de Calamarca, recuerda que hasta 1994 había afluencia de turistas, que atraídos por los “ángeles de la iglesia” pernoctaban en Calamarca. “Tenemos un libro con las firmas de los turistas”, dice el hombre de piel morena. En la actualidad, las visitas son de una a dos personas por mes.
Ángeles. La nueva oferta turística incluye, principalmente, conocer sobre las memorias que guarda el templo-museo, donde se advierte cerca de 50 cuadros expuestos en las paredes, de ellos, 36 son pinturas de ángeles.
De acuerdo con el guía de turistas Daniel Valdivia, esta cifra de lienzos está dividida en tres series, de los cuales destacan las pinturas de los ángeles Gabriel, Uriel y Laliel. Los lienzos no tienen autoría, pero se afirma que fueron realizados por indígenas. Valdivia comenta que los ángeles, alados y a través de su atuendo de encajes, simbolizan la conexión entre Dios y el hombre.
Además del paseo por el templo, la oferta introduce un taller de arte, que consiste en pintar sobre figuras de ángeles hechos de arcilla. Según el director de Fundación Eco Pueblo, Luis Forns, el paseo turístico se complementa con el taller de arte, en el que el turista hace un trabajo. Verónica Velasco, responsable de la enseñanza de la pintura, explica que el visitante aprenderá, en un máximo de dos horas, las líneas básicas de pintado en cerámica, a combinar colores y darle el toque a una figura de ángel.
Tanto Valdivia como Forns destacan que ésta es un forma diferente de hacer turismo con una fusión de arte en la que interviene la historia y su gente.

1 hora y 30 minutos de viaje es lo que demanda para conocer Calamarca, su templo y alrededores.

50 es la cifra aproximada de cuadros que tiene el templo, de los cuales 36 son de ángeles.

Calamarca también tiene historia. La población, además de su templo-museo, está rodeada de leyendas e historia, es así que cuenta con apachetas como Casorata y Korapata, donde la gente pide por tener buena producción.
Hasta hace un año, la señora de pollera María Elena Blanco se encargaba de explicar a los turistas los cuadros, pues “ella pasó unos talleres para ser guía de turista”, afirma Sixto. Desde hace una década que la afluencia de visitantes bajó, lo que se mantiene constante son los matrimonios que celebran los pobladores de las siete comunidades que rodean a Calamarca.