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Escuela hotelera: una historia de desafíos y triunfos

Por Diana Aguilar - La Prensa - 29/04/2012


RECONOCIMIENTOS. Empresas del área premian su labor. - Diana  Aguilar  La Prensa

RECONOCIMIENTOS. Empresas del área premian su labor. - Diana Aguilar La Prensa

Hoy en día, la especialidad es tan densa que las escuelas gastronómicas crecen de manera continua.

La Primera Escuela de Hotelería y Turismo de Bolivia fue fundada el 20 de junio de 1976, en instalaciones de la casa que ocupaba en la Claudio Sanjinés N (Miraflores). Iniciaron actividades poco antes de recibir el permiso correspondiente del Estado boliviano, que finalmente se produjo el 15 de julio de 1976 (25 días después) y en previsión de alistar el acto inaugural con los alumnos que hasta esa fecha se matricularon.
SUS INICIOS. La fundadora de la Escuela Hotelera, Sra. Carmen Rosa Mendizábal de Iraola, en su discurso inaugural habló del vacío que pretendía llenar con esta institución, ofreciendo a los jóvenes bolivianos la oportunidad de adentrarse en nuevas profesiones que poco a poco marcarían el interés mundial y que en ese momento se constituían en la punta de lanza de la propuesta para un cambio profundo de la forma como se presentaban los servicios gastronómicos, turísticos y hoteleros en el país. Esta era una época en la que un restaurante que quisiera mostrar un alto nivel de servicios traía sus garzones desde Buenos Aires, Argentina. Los llamados mozos argentinos gozaban de excelente reputación en el servicio, algo que parecía inalcanzable de conseguir con nuestros jóvenes bolivianos. Experta en cocina, bar y repostería, egresada de la Escuela Hotelera de Strasburgo, vivió momentos históricos de la gastronomía francesa, justo cuando se iniciaba la revolución cultural–gastronómica de la nouvelle cuisine y los grandes maestros lanzaban sus innovadoras teorías que cambiarían definitivamente al cocinero, de un personaje sucio y olvidado en el trasfondo de las cocinas a un “cocinero creativo”, innovador y corazón del negocio de la restauración.
Fueron estos cambios que se daban en el mundo, los que no pasaron desapercibidos por la Sra. Carmen Rosa Mendizábal de Iraola  (cariñosamente llamada: “Madame Carmiña”), que trajo a Bolivia todo este concepto moderno de la gastronomía, de los servicios de hotel y de una clara visión de que Bolivia tenía un potencial turístico que era necesario mostrar al mundo de forma competitiva, para iniciar su obra educativa dedicada con profundo amor y patriotismo al cambio y mejoramiento de la gastronomía boliviana, aspecto que no podía estar desligado de un basamento importante en aquel entonces, que era el de la fuerte ligazón de este tema con el de la hotelería, aspecto que circunstancialmente es el que con su desarrollo obligó a buscar rumbos innovadores y más competitivos en la atención de sus restaurantes.
CAMBIANDO EL CONCEPTO. Es interesante analizar la connotación del nombre ESCUELA HOTELERA, ya que para 1976, en el mundo no podíamos imaginar otra forma de denominación a una institución dedicada también el desarrollo de la gastronomía. Hoy en día, la especialidad es tan densa que las escuelas gastronómicas son denominaciones comunes en crecimiento continuo, mientras que famosas escuelas de hotelería, como las de Suiza, parecería que entraron en decadencia y tienden a buscar formas innovadoras.
La hotelería y la gastronomía son especialidades que están contempladas dentro del estudio del turismo y por lo tanto la Escuela Hotelera no podía dejar de abarcar esta temática que por supuesto es una especialidad de mucha connotación en nuestro mercado local.
Así, la Escuela Hotelera justifica su denominación de: PRIMERA ESCUELA DE HOTELERÍA Y TURISMO DE BOLIVIA. No sólo primera por haber sido fundada en una época en la que en Bolivia no existía ninguna otra institución que tuviera esta especialidad. Mucho después de su fundación, se abrieron ofertas educativas en turismo en la UMSA y la U. Católica de La Paz, y posteriormente, en el resto del país. También primera, en la actualidad, porque es la líder del mercado nacional, considerando que es la institución más grande de la especialidad que tiene el país.

1976 se fundó la que en adelante sería la primera y la más importante escuela hotelera de Bolivia.

Desde que la escuela se fundó, se hizo tradicional el método de entrenamiento.
Se observaba a garzones y camareros en las calles de Miraflores, primero, y Sopocachi, después, donde finalmente se convirtieron en tradición con sus diarios entrenamientos debidamente uniformados, practicando el manejo de la bandeja y su correcto equilibrio. Qué hotelero paceño no recuerda a la fundadora de la Escuela Hotelera recorriendo las calles de La Paz con sus camareras uniformadas, invadiendo la rutina de sus hoteles para ofrecerles una sesión de limpieza gratuita a cargo de los alumnos, deseosos de hacer prácticas, ya que en aquella época, los hoteleros no entendían el concepto.

 

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