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Propuesta Farhadi trasciende coyunturas

 

(*) Martín Salas

El pasado domingo 26 de febrero, la Academia entregó el Óscar a mejor película de habla no inglesa, al largometraje iraní “Forushande” (traducido a “El cliente” en nuestro país). Es el segundo Óscar que recibe el director y guionista Asghar Farhadi, cuyo primer Óscar fue en 2011 por “Nader y Sirim, una separación”. 

A pesar de los atributos indiscutibles desde la perspectiva cinematográfica, se especula que fue favorecida por la Academia debido a la polémica surgida por la decisión del presidente Trump de prohibir la entrada a EEUU de ciudadanos de siete países musulmanes,  donde Irán está incluida.

En protesta, Farhadi decidió no asistir a la ceremonia, a pesar de que el veto fue suspendido por un juez, pero sí realizó una declaración que fue leída por la iraní-estadounidense Anousheh Ansari, ingeniera de la NASA. En la misma, protestó por la división y miedo que genera la prohibición de inmigrantes y abogó por la capacidad del cine de romper estereotipos con relación a religiones y nacionalidades.

“El cliente” nos presenta a una pareja que se muda a un apartamento en el que aún están las cosas de su anterior arrendataria, una mujer de vida libertina. Una tarde, mientras la mujer se ducha, alguien entra en el piso: lo que pasa en el baño nunca lo sabe el espectador, el mismo Farhadi ha comentado en varias entrevistas que él tampoco lo sabe. Este evento impulsa al marido, un intelectual de mesurado comportamiento, a buscar venganza desatando un espiral de violencia.

Resulta irónico que Asghar Farhadi es acusado por algunos de ser favorecido por las autoridades iraníes y a la vez es señalado por otros como un traidor que recibe el apoyo de poderes extranjeros provenientes del Oeste. Desde cualquiera de los extremos, no se comprende la complejidad que conlleva el hacer cine con las muchas restricciones y censura ejercida por la República Islámica de Irán. Al igual que otros grandes cineastas iraníes, Farhadi no responde a sus detractores a partir de lo político, su propuesta trasciende lo coyuntural y se inscribe como una obra de arte que conmueve desde el drama humano.

 

(*) El autor es director de la escuela de cine La Fábrica

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