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El Museo de Historia Natural Alcide d'Orbigny celebra 18 años al servicio de la ciencia

Danitza Claros

Los Tiempos

 

El pasado 29 de enero, uno de los museos más importantes de la ciudad cumplió 18 años de trabajo en pro de la vida y la investigación científica. 

 

Historia

Revisando datos en su página oficial, el Museo d’Orbigny busca incrementar el conocimiento científico presentándose a sí mismo como “una institución permanente, sin fines de lucro, que conserva, investiga y difunde el patrimonio de las ciencias naturales para el bien de la sociedad y su desarrollo”.

“El museo lleva el nombre del famoso naturalista francés Alcide d’Orbigny, quien en 1826 comenzó un viaje de exploración de América Meridional que incluyó Bolivia y duró ocho años. La publicación de los resultados de este viaje es una monumental obra de nueve tomos y miles de ilustraciones, que constituye un referente muy importante para la región en las áreas de botánica, zoología y antropología”.

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Fachada de museo.
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Las salas de exhibición del museo presentan muestras bolivianas representativas de minerales, fósiles y animales. La sala de zoología incluye taxidermias de aves, mamíferos, reptiles y una sección especial que incluye terrarios con ranas vivas.

Gracias al esfuerzo de algunos científicos cochabambinos, en 1987 se creó la Fundación para la Ciencia, institución que por más de 20 años gestionó la creación del Museo de Historia Natural de Cochabamba.

El museo, antes de la pandemia, solía organizar exhibiciones temporales sobre temas diversos, pero específicos. Modificándose y mostrando información, organizando actividades fuera de los horarios normales. La cantidad de exhibiciones temporales variaba por año y por lo general duraba un mes.

“Las colecciones científicas del museo cuentan con importantes muestras de referencia geológicas, paleontológicas y biológicas, no sólo a nivel nacional; también a nivel de América del Sur y el mundo. En ellas están incluidas holotipos y paratipos de fósiles y vertebrados actuales”. 

 

Logros

A 18 años de su apertura en Cochabamba, el Museo Alcide d’Orbigny cumple su mayoría de edad, tal como lo menciona su director Ricardo Céspedes Paz, quien destaca la incansable labor de los más de 20 investigadores asociados y dedicados al servicio de las Ciencias Naturales, la conservación de la biodiversidad boliviana y el apoyo a siete proyectos en curso, los cuales se basan en concientizar y proteger el patrimonio natural y sus recursos. 

El equipo ha dedicado su energía a proteger especies como el oso jukumari del sur de Cochabamba, gatos monteses, pequeños roedores de los valles secos, chinchillas altiplánicas, aves y anfibios de altura, todos en condiciones vulnerables.

El museo concentra sus principales objetivos en la investigación científica, por tal motivo, realizan trabajos conjuntos con innumerables instituciones afines de orden internacional, entre las cuales destacan varios zoológicos, otros museos, universidades y afamadas organizaciones como: WWF y National Geographic, que apoyaron proyectos y publicaciones científicas del Museo Alcide d’Orbigny.

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Vistantes apreciando piezas del museo.
Carlos López

Otro importante evento para realzar el aniversario 18 del museo fue la presentación e inauguración de la “Casa de Romeo y Julieta” y la ampliación del Centro K’ayra, destinado a la conservación e investigación de anfibios en peligro de extinción. El centro actualmente trabaja con siete especies de ranas.

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Otro importante evento para realzar el aniversario 18 del museo fue la presentación e inauguración de la “Casa de Romeo y Julieta”.
Cortesía

La emblemática rana Romeo —que en cierto momento figuró como una de las especies más amenazadas y que, gracias a la labor de los estudiosos del centro, logró ser considerada como ícono de la conservación de la fauna en Bolivia con repercusión mundial— tuvo amplia cobertura, inclusive obtuvo su espacio con la afamada cadena noticiosa de trayectoria mundial como es el caso de la BBC, a la vez obtuvo su propia participación en RRSS para buscar pareja, acto que logró exitosamente el propósito que perseguía, la rana Romeo encontró pareja después de casi 10 años de soledad. El Centro K’ayra logró rescatar a tres especímenes mas aparte de Romeo, entre ellos dos hembras.

Actualmente, el Centro K’ayra resguarda la vida de varios anfibios que acompañan al famoso Romeo, toda esta fabulosa colección de especies resultó inspiradora para el muralista Mauricio “Puriskiri” Montaño, artista gráfico de naturaleza viva, quien rinde tributo a través del grafiti a la presencia de las fascinantes especies. Puriskiri plasmó su arte en los tres contenedores que hoy por hoy son el hogar de los anfibios rescatados y que simbolizan la esperanza de vida y trascendencia de dicha especie.

Como indica Céspedes, estos contenedores ayudan a controlar y regular la temperatura del ambiente de las ranas para conseguir adaptarlas a un hábitat similar al de su origen. Cada especie o grupo se diferencia de la otra por las características y condiciones climáticas según su hábitat. 

El Centro K’ayra es el único en Bolivia que trabaja en la investigación de estas ranas alto andinas, pensando sobre todo en su conservación. Asimismo, surge la interrogante de que en determinado momento las especies sean devueltas a su hábitat natural. Al respecto el director del museo afirma: “El trabajo de conservación implica una investigación profunda y esto suele demorar décadas, los resultados deben brindar información de que los individuos son saludables y a la vez son aptos para ser reintroducidos en su hábitat”. 

A pesar de las adversidades y la vigente crisis sanitaria, el Museo de Historia Natural persiste, quizá lejos del acercamiento del público, pero aun así procura trabajar y continuar con sus metas en pro del bienestar de las especies que protege.

Surgen algunas dudas respecto a las ranas y, en palabras sencillas, el director Ricardo Céspedes nos aclara: “Aunque al príncipe encantado lo transformaron en sapo, en la naturaleza se tienen sapos hembras y sapos machos, el otro grupo son los Anuros, ranas hembra y macho”; es una cuestionante que seguro más de uno se preguntó al leer esta nota. A la vez también nos preguntamos ¿en el Titicaca sólo tenemos ranas? A lo cual el experto respondió: “Sí, pero dentro del agua: el género Telmatobius, que es una rana exclusivamente acuática; sin embargo, a orillas del lago también existen sapos, pero éstos son netamente terrestres”.

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Julieta aguarda ahora su primera cita con Romeo.
Robin MooreGlobal Wildlife Conservation

Los 18 años de trayectoria significaron entrega, aportes importantes al conocimiento y a la ciencia, experiencia y metas consolidadas. Cada paso cuenta. Por ello, el Museo de Historia Natural y sus gestores nos invitan a aplicar el lema “Conservando juntos”, como un llamado a la conciencia colectiva para apoyar las nobles causas que promueven, mediante el respeto a los hábitats naturales de cada especie; no sólo de aquellas en peligro de extinción, sino también de toda forma de vida, en nuestras manos está el futuro de nuestra raza y la preservación de la naturaleza y todo su ecosistema.

 

Aportes

  • El museo quiere lograr información de vital importancia para generar saberes, conciencia y empatía hacia las especies que resguarda.
  • Requiere mayor proyección y alcance para lograr mayor trascendencia, apoyo y respeto hacia las especies que salvaguarda.
  • Es elemental el trabajo de biólogos y entendidos en la materia para consolidar proyectos de gran escala.

 

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