Pasar al contenido principal
GONZALO LEMA

“La Bolivia posible. Entrevistas a intelectuales bolivianos”

1. Gonzalo Lema (GL): Mis impulsos me llevan de Bolivia a América Latina y también viceversa, te ruego me disculpes, querido Carlos. Bueno: nos hemos hecho mirando Europa desde el tiempo colonial, pero también desarrollamos desde entonces la conciencia y el sentimiento de que somos distintos. Europa no nos ha mirado con interés y ha terminado empobreciendo una vida común que es fácil imaginar muy rica en ideas y sentimientos. ¿Qué piensas de esta verdad tan triste?

Carlos Toranzo Roca (CTR): Me alegra el tipo de cuestionario que me envías, pues en su integridad trata de hacernos pensar en Bolivia, pero conectada, primero, a América Latina, después, al mundo; por supuesto a España y a las muchas influencias internacionales que hemos tenido para desarrollarnos como Estado, República y sociedad. La costumbre de buena parte de la ciencia social en Bolivia es mirarse el ombligo nacional; algo de provincianos tenemos los bolivianos al razonar el país. Para pensar una sociedad hay que conectarla al mundo, lo cual no nos exime de penetrar en nuestras especificidades, pues si bien recibimos influencias externas, no por ello somos calco de nadie. Tenemos parecidos con otros, es cierto, pero, a la par, poseemos muchas diferencias. Ninguna sociedad se desarrolla sin contacto, sin influencias de otras geografías y de otros pensamientos, pero, simultáneamente, también hay que tener certeza —con modestia, sin poner demasiadas mayúsculas— que nuestros países en algo pueden influir sobre otras realidades. Nada en el centro ni en las periferias se desarrolla de manera impoluta, sino que todos reciben influencias de los demás.

Es evidente que nos hicimos mirando a Europa, inicialmente observando a España, luego a Francia, pero cuando Inglaterra se convirtió en el imperio del capitalismo también observamos a ese país, no olvidemos que The Strongest, Always Ready, White Star, llevan la huella de ese influjo. Pero en toda la Colonia el mundo indígena estuvo presente, el impuesto indigenal es parte nodal de nuestra historia, luego, las sublevaciones indígenas construyen la República. La Guerra Federal, la irrupción del Temible Willka, la entrada al nuevo siglo, habla de la fusión de elementos republicanos e indígenas, es decir, siempre la mezcla estuvo presente. Si a Europa no le interesamos tanto como nosotros querríamos, es su problema, pero hay que recordar que la plata era un fuerte interés de ese Continente, con el capitalismo inglés, también el estaño fue parte de una historia compartida. Nuestra visión de Bolivia debe construirse sin mucho lamento, sin entrar a la lógica de la victimización, sino más bien abriendo los ojos a describir nuestros avances y retrocesos.

2. GL: De alguna manera, muy flexible, por cierto, es posible afirmar que esta América, la latina, se ha alimentado de las ilustraciones alemana, francesa e inglesa y, al mismo tiempo, reconoce su formidable nicho cultural indígena diverso. Qué maravillosa mezcla: indígena, hispana, lusitana, romana, árabe, judía, griega, etcétera, que se expresa explosivamente cada día. ¿Cómo fue, y es, que no redunde positivamente en la política y en la economía, pero sí lo haga en la cultura?

CTR. Es cierto que han sucedido esas influencias, en unos países más que en otros, pero hay que advertir que no sólo América Latina es la portadora de diversidad, también Europa y cada país de ese Continente lo es. Los bolivianos nos creemos el centro de la diversidad, pero si miramos a Londres o Nueva York nos damos cuenta que ahí existen muchas más diversidades.

México tuvo un influjo enorme de España, pero la influencia francesa fue muy grande, Chile cultivó una relación cultural más estrecha con Alemania; el contacto de Bolivia fue más intenso con España y Francia, después, con Inglaterra, luego, con Estados Unidos, y ahora miramos hacia Corea o China. Pero, desde el inicio de la Colonia, España tuvo que idear las formas de contacto cultural, jurídico y de cotidianidad con el mundo indígena, tanto para pulir la dominación o cultivar el contacto; quizás Bartolomé de las Casas es la síntesis de esa conjunción.

Francia e Inglaterra hicieron tempranamente sus revoluciones burguesas, la lucha por la independencia de América Latina siguió un camino parecido, esto quiere decir que nuestro Continente hizo historia en la política. Y más lejos aún, la Revolución Mexicana de 1910, con su profundo sentido social, es anterior a la Revolución Rusa; la Revolución boliviana de abril de 1952, después de cuatro décadas de los sucesos de México, tuvo una impronta social muy, pero muy fuerte; por su lado, Cuba hizo su experimento socialista. Todo esto quiere decir que hubo profundidad en la política de algunos países de América Latina, pero con diferenciaciones nacionales muy marcadas; por ejemplo, Chile tempranamente construyó Estado, en tanto que Bolivia no lo hizo, esa es una de las explicaciones para la victoria chilena en la Guerra del Pacífico. Bolivia que no tiene Estado, sin embargo, posee una sociedad muy intensa, por ello, los cambios se hacen vía “política en las calles” y no en las instituciones.

Pero, si América latina tuvo fuerte intensidad en la política, en la economía no sucedió algo similar o de la misma talla.

3. GL: América Latina, Latinoamérica, es una comunidad cultural maravillosa. Es curioso que este siglo XXI no nos encuentre más convencidos de esto que es nuestra riqueza principal. ¿Cuáles son nuestros errores? Zavaleta Mercado bromeaba diciendo: “Bolívar era un político tan grande, tan grande, que de sus errores nacieron cinco naciones”. El arte y la cultura nos integran, pero no la política. ¿Qué sucede? ¿Esta situación se puede superar?

CTR. Es cierto que América Latina es una comunidad cultural, pero entre todos los países hay diferencias culturales enormes, eso no es malo, al contrario, es un activo que enriquece el desarrollo. Los argentinos y mexicanos son profundamente latinoamericanos, pero, simultáneamente muy distintos, cada país siguió un camino propio en su proceso de construcción del mestizaje. Argentina solucionó el tema indígena por medio de la marginalización de esas poblaciones, en ese país una cosa es Buenos Aires y otra el norte, Jujuy, Salta, Tucumán donde hay un fondo indígena que no fue central para la edificación del Estado argentino. Los argentinos vienen de las migraciones española y, ante todo, italiana; el fenómeno del mestizaje, mezcla entre un fondo europeo e indígena, no es tan intenso como en Bolivia o México, países con poblaciones indígenas más extensas. Argentina a inicios del siglo XX tenía un desarrollo económico más fuerte que Francia o Italia, una educación pública digna de mérito, una alta alfabetización; de manera muy temprana Argentina construyó ciudadanía, cosa que no pasó en la mayor parte de América Latina. Pero desde los años 50 del siglo XX perdió la brújula, el populismo peronista incentivó la distribución, sin dar una fuerza equivalente a la producción. Ese país que hace 50 años tuvo tres premios Nobel en ciencias duras, en los últimos 30 se convirtió en una máquina de creación de pobreza. En argentina la ideología peronista está en todos los partidos políticos, ese parece ser el ADN político de los argentinos, el mismo que los perjudica. En los últimos años su cine ha logrado menciones para el Oscar, su teatro Colón ha sido el testigo de una historia muy ligada a Europa, así como el humor de los Le Luthiers tiene ese carácter, pero la paradoja es que los argentinos, la mayoría de ellos, hoy no conocen a Borges ni a Cortazar y su único héroe es Maradona. Cada país no es un error, es simplemente distinto a los demás, con sus méritos y deméritos

4. GL: El General San Martín y el General Bolívar nos dejaron instalada la idea de integración de América Latina, el segundo con más fervor que el primero, advierto yo. Mientras, como apunta Fernando Calderón, “el barroco guaraní jesuita y la portada (barroca) de San Lorenzo (s. XVIII) en la ciudad de Potosí se refieren a la continuidad del tiempo histórico y albergan la idea de que un mundo mejor es posible”. Es decir: el mestizaje nos enriquece, nadie debe olvidarlo en la política y en la economía.

CTR. La idea de la integración fue intensa una época en Sur América, no creo que hoy lo sea, más que integración hubo desarrollos nacionales distintos; por ejemplo, México se hizo mirando al norte y olvidando el sur latinoamericano, quizás ni siquiera prestó atención a Centro América; pero como en todos nuestros países, el proceso de mestizaje marcó y marca su historia, ahí radican sus fortalezas y sus debilidades.

México desde las letras miró a sus indígenas y campesinos, Pedro Páramo de Juan Rulfo es una constatación de eso, en cambio, Carlos Fuentes con la Región Más Transparente y otros escritos enfatizó el mestizaje, ése que fue creado por la Revolución Mexicana; aunque ésta tuviera una huella campesina y de la lucha por la tierra muy profundas, esa Revolución debe ser leída con la clave del desarrollo del mestizaje. En la música, Amparo Ochoa, Oscar Chávez o los Folkloristas también miraban lo indígena, en tanto, los mariachis, José Alfredo Jiménez, Vicente Fernández o Juan Gabriel cantaban corridos que retrataban más al mestizaje. México valoró la cultura indígena, le rindió tributo, pero sólo en el Museo Antropológico, porque en la política real la descartó para la construcción del Estado, sólo el movimiento zapatista -aunque muy Pierre Cardin-, hizo ver caras indígenas en la política. Ese México ha expandido su cultura a buena parte de Estados Unidos y de América Latina, su cine ha logrado algunos directores laureados con el Oscar. En economía, México, a diferencia de muchos países, desarrolló una industria fuerte y no vivió sólo de las materias primas, como pasa con Brasil,

Argentina o Chile. Pero, la corrupción institucionalizada por un PRI de 70 años en el gobierno perjudicó mucho su desarrollo. Todos los partidos políticos mexicanos cargan con esa cultura priista, ella es transversal a toda la sociedad mexicana. Hoy MORENA es la reedición del PRI más arcaico, por eso el futuro económico y democrático de México está en entredicho.

Tanto México como Argentina, países diametralmente opuestos en cultura, sin embargo, han hecho revoluciones políticas y sociales muy intensas, pues tanto la Revolución Mexicana, como el peronismo argentino, han creado un salto social muy fuerte; México aparejó eso con un desarrollo muy importante, en tanto que Argentina hace 70 años tiene un declive económico que la debilita. Otra vez, comunidades y diferencias entre los países de nuestra América Latina.

5. GL: La riqueza cultural, perdón que insista con tanto énfasis, nos marca hoy la necesidad de encontrar un nuevo derrotero ético de vida frente a la codicia del poder político. Ética y renovación de ideologías y, si me apuro, diría que hasta de sentimientos de solidaridad, y fraternales, que propicien soluciones imaginativas desde el fondo de nuestro ser colectivo. ¿Por qué el político no se anima a pensar por cuenta propia? ¿Por qué el político de estas latitudes se aferra a discursos oxidados, chirriantes y falsos?

CTR: Esta vez recurro a la historia inmediata, a la que vivimos antes de la expulsión de Evo Morales del poder. ¿Qué querían los jóvenes, las mujeres y las familias movilizadas ante el fraude electoral del MAS de octubre de 2019? Pedían apego a la democracia, respeto al voto y a la Constitución, recuperación de la ética, deseo de existencia de valores en la política, esto es muy profundo y va en la línea de tu pregunta. Se comenzó a forjar una revolución ética marcada por la huella de la solidaridad, por la reconstrucción del tejido social entre vecinos que nunca habían hablado entre sí; recuperación de la familia, pues los jóvenes, las mujeres, todos juntos a sus padres y madres bloqueaban y marchaban unidos, hasta los nietos aprendieron a decir ¿Quién se cansa? ¿Quién se rinde? ¿Evo de nuevo? ¡Huevo carajo! Era una revolución movilizada de otra sociedad civil, no de la corporativa, de una sociedad democrática, de ciudadanos, de vecinos. no de juntas de vecinos, ni de sindicatos . Una sociedad civil de clases medias urbanas portadoras de valores democráticos y de criterios ciudadanos, accediendo a las nuevas tecnologías para potenciar sus movilizaciones. Las movilizaciones urbanas fueron profundamente pacíficas, sus armas: celular, whatsapp, instagram, facebook, pititas, las ciudades se movilizaron en torno a la defensa de la democracia, es que Bolivia es un país donde la población urbana llega a un 70%, es una nación de vastas clases medias, a las cuales se las había arrinconado con un discurso indigenista falaz; esas clases medias perdieron sus complejos y salieron a las calles. ¿Quién movilizó a esa sociedad civil? En el caso de La Paz, nadie, fue ella misma quien se autoconvocó, lo hizo de manera espontánea, creando su revolución de las pititas , innovando en los bloqueos, en las marchas, en los cabildos, munida de creatividad, de sonrisa, con apoyo familiar, sociedad civil de parejas de jóvenes que con alegría y, sobre todo, con movilizaciones pacíficas deseaban no sólo que se respete su voto, sino que soñaban construir un país democrático. Esta política no la hicieron los partidos, fue obra de los jóvenes, de las mujeres, de las familias movilizadas, sin discursos chirriantes ni falsos. Entonces, es cierto que el intento de revolución ética no lo hicieron los partidos políticos, sino la movilización ciudadana a la cabeza de jóvenes y de mujeres. Así, pues, se puede creer en la política, en ésta que esgrime valores y utopías democráticas.

6. GL: ¿Cómo imaginas una modernidad andino-amazónica-occidental? Franz Tamayo pensaba al respecto; José Vasconcelos, en México, también. Desde las diversas tradiciones hasta la modernización de nuestros países. La utopía posible, hoy más que nunca debido a la revolución comunicacional y otras de verdad extraordinarias. ¿Qué opinión tienes tú, querido Carlos?

CTR: Otra vez aparece el tema del mestizaje, ahora desde tu pregunta dirigida hacia la modernidad, este concepto tiene sus peros, muchos lo han identificado con el intento de construcciones sociales homogéneas que olvidan la diversidad o que, a veces, ocultan los fondos indígenas. Por ello, es bueno recurrir al auxilio de la historia para observar cómo se construyó el camino, sino a la modernidad, pero sí a lo contemporáneo.

Perú es un país de un fondo indígena tan fuerte como el de Bolivia o México, por ello Ciro Alegría en su El Mundo es Ancho y Ajeno miraba a los indígenas y campesinos, otro tanto lo hizo, José María Arguedas, pero, curiosamente Perú (Lima) se construyó como nación olvidando a los campesinos, con un sello muy señorial, muy Chabuca Granda, por eso quizás ahí caló Sendero Luminoso, mezcla de indigenismo y de “modernidad” marxista maoísta. Pero también Lima se desarrolló con intensidad, articulada culturalmente al mundo, por eso surgió alguien como MarioVargas Llosa con una mirada más universal. Pero, en los últimos años quién puede negar que

Gastón Acurio, sin entrar a las grandes reflexiones epistemológicas o de construcción de las identidades, hizo lo que tú reclamas, la articulación de lo andino amazónico con la modernidad, o más bien, con la globalización; amalgamó las culturas china, japonesa, indígena aymara, quechua y amazónica con un Perú mestizo para lograr un salto en la gastronomía, para modelar una nueva cultura chicha que desarrolla una pujante economía de exportación. Perú tiene un alto desarrollo en Lima, pero con una gran carga de inequidad social, con demasiados pueblos jóvenes que viven en la miseria, todo esto agravado por una cultura cercana al racismo que no acepta de buen agrado a sus mestizajes, a sus cholos. El Sur peruano parece no existir para el Perú, pero sí está presente a través de las innovaciones culturales que empujó Gastón Acurio.

Chile es muy distinto a Perú, el tema indígena y la presencia de éstos en la historia no es intenso como el de la realidad peruana, Chile aisló a los indígenas o los reprimió, recién hace 20 años descubrieron al mundo indígena vía las movilizaciones de los Mapuches. Tal vez por todo eso, los Quilapayun, Violeta Parra o Víctor Jara desarrollaron un mensaje, ante todo social para una sociedad que fue atormentada por la inequidad, por el no reconocimiento a los rotos , a sus mestizos populares; su música y su canto después subió el tono de la canción protesta al sufrir por la dictadura. Chile no hizo una revolución social profunda, como Bolivia o México, por eso tal vez, el gran desprecio de las elites sobre los rotos o todos los sectores populares. Pero ese Chile parió a un militante comunista como Neruda que llegó a la universalidad de las letras, siendo parte del ingreso a la modernidad, pero sin negar las grietas sociales de su país.

Chile con Pinochet o con los gobiernos de la Concertación de la Izquierda que le sucedieron hicieron un modelo de desarrollo donde primó el individualismo posesivo, quizás ellos compartían la idea de “modernidad”, entendida sólo como lógica de mercado. Si bien bajó la pobreza, creció en exceso la inequidad y la marginalidad social; recién hace un año la sociedad chilena despertó de manera violenta contra la concentración del ingreso y la inequidad. Pero Chile tempranamente creó un Estado fuerte, mientras que Bolivia sólo desarrolló sociedad, y la deficiencia boliviana es no haber creado un Estado y una institucionalidad consolidada. La historia chilena marca su camino a la modernidad, pero sin los contactos andino amazónicos de otros países.

7. GL: ¿Cómo plantear el tema del desarrollo en un país, el nuestro, con densa historicidad, con culturas yuxtapuestas de tiempos inconclusos, amputados y transfigurados de pre-modernidad y modernidad? Quizás reconociendo los traumas podríamos empezar a visualizar una modernidad genuina...

CTR: No sé qué sea la modernidad genuina, si eso lleva a creer en la existencia de un modelo único de desarrollo, entiendo que se va por un camino equivocado, creo más bien en la heterodoxia, en las mezclas, en los mestizajes culturales y tecnológicos.

China, Corea, Japón, han llegado a niveles extraordinarios de modernidad tecnológica, pero no por ello han abandonado sus culturas tradicionales, al contrario, ellas son insumos para lograr altos niveles de desarrollo. En varios de esos países ya hay una gran robotización de la producción industrial, pero ¿eso elimina en Japón la existencia del kimono, del sushi? ¿El kimono es premoderno? No, no lo es, es símbolo de pasado y de presente. En Bolivia, ¿las burguesías emergentes, las burguesías cholas de origen aymara o quechua que están plenamente globalizadas, con negocios en China, que aman más al mercado que a la lógica de reciprocidad, que miran más al mundo y no a la comunidad, son premodernas o, al contrario, expresan a la modernidad actual del país? ¿Los empresarios privados, la burguesía agropecuaria de oriente, que innovan tecnología, pero que siempre han vivido del subsidio estatal son premodernas o modernas?

Ni en Bolivia, ni en ningún país, existirá eso que se denomina como modernidad genuina, lo único que existe son mezclas, culturas yuxtapuestas, eso es la Alemania, de los germanos de origen mezclados con turcos, españoles y gente de otras geografías. España no es sólo combinación de vascos, catalanes, árabes, sino que a ese cóctel social se suman los africanos y latinoamericanos, cada uno con sus culturas, con sus historias y amputaciones, Pero, entre todos generan algo distinto, que probablemente nunca sea homogéneo. No basta reconocer nuestros traumas para construir algo genuino, ni la modernidad genuina; reconocer nuestros traumas más bien debe llevarnos a valorar la diferencia, la diversidad, junto a la probabilidad de construir futuro común entre todos.

8. GL: Me gusta esta síntesis que aún ahora no se comprende: “El indio buscaba ser reconocido en su especifidad”. Como es, como siente y piensa. También como imagina. Debemos respetarlo integralmente y construir las soluciones colectivas que este tiempo exige. Necesitamos de la razón, por supuesto, y de los sentimientos. A diferencia de Europa, que se piensa condenada a creer solamente en la razón. La Razón. ¿Cuál ha sido el derrotero de aproximación al sujeto y colectividad indígena que hemos atravesado? ¿La Bolivia actual ha superado su ceguera de ojos y alma?

CTR: Bolivia con Arguedas y su Pueblo Enfermo pensó que el problema de Bolivia era el indio, una mirada igual de conservadora tuvo Gabriel René Moreno, en tanto que Franz Tamayo, en la Creación de la Pedagogía Nacional, con bastante paternalismo, quizás como el de Vasconcelos, realzaba lo indígena, pero, tenía dudas sobre el mestizaje, sobre el cholaje. Pero la Revolución Nacional con su democratización social, se llevó por delante muchos prejuicios, aunque de tanto en tanto renazca la paradoja señorial estudiada por Zavaleta , la misma que, quiérase o no, es superada cada vez más, en especial, desde que los distintos katarismos posicionaron el tema indígena en la discusión política del país.

No hay que olvidar que en la historia de Bolivia se pasó de mirar al indio (al pongo), para luego, por medio de la Revolución Nacional, entenderlo como campesino y, luego, como producto de la lucha fáctica e intelectual de los katarismos, comprenderlo como pueblos originarios. Así pues, el tema indígena ha ido mutando con el avance de la historia, el rico proceso de mestizaje en Bolivia ha complejizado el análisis social. ¿El mestizo no es indígena? Lo es y no lo es, pues también es algo distinto, pero sin borrar su origen. No en vano en Bolivia, más de dos tercios de la población se reconocen como no indígenas, esto es, como mestizos; a ellos se suman los campesinos y una porción muy pequeña es la población indígena. El análisis social debe tener el tacto de no hacer desaparecer a unos y otros, el proyecto cultural de la Revolución Nacional pensaba en la creación de un mundo mestizo homogéneo, posteriormente muchas corrientes antropológicas, entre las cuales destaca Xavier Albó, querían mostrar una Bolivia sólo de pueblos originarios eludiendo a los mestizos. En cada una de esas visiones hay deficiencias, ellas radican en no mirar y reconocer a todos, a los mestizos diversos como a los pueblos originarios diversos. Así pues, las cegueras analíticas perviven, pero lo más doloroso es que en Bolivia el racismo no ha desaparecido, al contrario, se ha intensificado, pues se lo ha agudizado desde el poder durante catorce años de gobierno del MAS.

9. GL: Alain Touraine indica que es incomprensible el mundo moderno actual sin comprender Latinoamérica. Al respecto, me gusta esta su afirmación: “La modernidad no descansa en un principio único, y menos aún en la simple destrucción de los obstáculos que se oponen al reinado de la Razón; la modernidad es el diálogo de la razón y el sujeto. Sin la razón, el sujeto se encierra en la obsesión de su identidad; sin el sujeto, la razón se convierte en el instrumento de poder”. Yo creo que esta cita es esencial para comprender lo que debemos desarrollar como solución en nuestros países, Bolivia, en lo particular...

CTR: Claro, el mundo actual no puede ser comprendido sin América Latina, China, Corea, Singapur, Estados Unidos, es que la globalización nos ha conectado, todos generan influencias sobre los demás, en esa medida qué bien que no se crea en una modernidad regida por un principio único, ni el mundo occidental, ni el musulmán pueden ser envueltos en la coraza de la modernidad genuina. ¿Qué es la razón? La respuesta depende de quien responde a la interrogante, creo que cada identidad respondería de manera distinta; pero, por la diversidad de identidades no hay que hacer el esfuerzo de entender que sólo una de ellas es la prevaleciente o la dominante, el creer eso exacerba los nacionalismos y genera las violencias modernas, éstas ya no provienen de la lucha de clases, sino de enfrentamientos religiosos, culturales, de cosmovisiones distintas. Por eso es sano dejar la obsesión por la identidad y, más bien, avanzar a un mundo donde todas ellas sean reconocidas y entre todas se impulsen los retos del desarrollo, entendiendo que para cada cultura el desarrollo tiene significados distintos.

10. GL: Debemos convivir plenamente con un pluralismo político y cultural institucionalizado. No obstante, ser histórico, barroco, anticolonial, nacional, inclusive local no es suficiente si no se es global y universal. Duro reto, ¿no es cierto? ¿Qué piensas tú?

CTR: No se trata de convivir, sino de vivir edificando una democracia que crea en el pluralismo político y cultural, eludiendo la lógica amigo-enemigo, ésa que reprime al que no piensa igual que el poder. Esa pluralidad debe estar institucionalizada, no en siglas, ni leyes u oficinas, sino plasmada en la cultura cotidiana; las instituciones son los hábitos, las costumbres, los prejuicios, todas ellas todavía no han construido una cultura democrática en Bolivia. Nuestro país es pluri-multi , eso ya fue admitido en la Constitución de los años 90, es evidente la diversidad étnica, cultural, lingüística y regional, ese es un hecho, basta abrir los ojos para mirarlo. Cada uno de esos diversos ya está influido por la globalización, todos a su modo son ciudadanos del mundo, unos por credo, otros por ideología, los demás por los influjos económicos de un mundo cada vez más globalizado, es decir, que todos son glocales, mezcla de locales y globales. Pero, reconociendo eso, un reto pendiente es cómo construir la interculturalidad, cómo lograr el diálogo entre todos esos que son diferentes, cómo edificar un futuro común donde todos sean tomados en cuenta y no se niegue el concurso de absolutamente nadie.

Lo plurinacional no dio una respuesta a este reto, antes bien, generó más particularismos dogmáticos enfrentados entre sí, sin lograr un verdadero diálogo intercultural.

Mayo, 2020.

En Portada