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Redacción Digital

¿Quién es Karen Uhlenbeck?, la primera mujer que recibe el "Nobel" de matemáticas

“Me dijeron que nadie contrataba a mujeres, porque las mujeres debían estar en casa y tener bebés”, recordó en 1997 la matemática estadounidense Karen Uhlenbeck, que hoy se convirtió en la primera mujer en ganar el premio Abel.

Karen de 76 años, nació en Cleveland, Ohio. De joven trató de incursionar en el mundo de las ciencias y a pesar de encontrarse con los obstáculos que su rubro implicaba para las mujeres, siguió adelante.

Uhlenbeck siempre fue una activista en favor de la igualdad de género en las ciencias y las matemáticas. “Uno de los problemas más serios que tienen las mujeres es hacerse a la idea de que existe una sutil falta de aceptación hacia ellas y que tienen que actuar en consecuencia”, alertó. "No puedo pensar en una mujer matemática para quien la vida haya sido fácil. Los esfuerzos heroicos tienden a ser la norma", explicó en 1988 cuando denunciaba públicamente la discriminación a las mujeres matemáticas.

Uhlenbeck, de 76 años, es profesora emérita en la Universidad de Texas en Austin. También es profesora de investigación invitada en la Universidad de Princeton y asociada del Institute for Advanced Study (IAS), en Estados Unidos.

Su nombre de pila es Karen Keskulla, pero adoptó el apellido de su primer marido, el bioquímico estadounidense Olke Uhlenbeck, del que después de divorció, Su relación le dejó huellas que ella recuerda en sus testimonios. “Los padres de mi primer marido eran viejos intelectuales europeos y mi suegro era un físico famoso -el holandés George Uhlenbeck-. Fueron muy influyentes para mí. Tenían una actitud ante la vida diferente de la de los estadounidenses. Recuerdo a mi suegra leyendo a Proust en francés y dándome la versión en inglés”, ha escrito Uhlenbeck. “Mis suegros valoraban el mundo intelectual de una manera que mis padres no hacían: mis padres valoraban las cosas intelectuales, pero creían que ganar dinero era más importante”.

En 1990, Uhlenbeck se convirtió en la segunda mujer en dar una de las charlas plenarias destacadas en el Congreso Internacional de Matemáticos, que durante décadas tuvo solamente a hombres como oradores, señala el New York Times.

“Soy consciente de que soy un modelo para las mujeres jóvenes en el campo de las matemáticas. Y, en parte, por eso estoy aquí. Sin embargo, es difícil ser un modelo, porque lo que realmente tienes que hacer es mostrar a los estudiantes que una persona imperfecta puede triunfar", reflexionaba Uhlenbeck en el libro Viajes de mujeres en ciencia e ingeniería: no hay constantes universales (Temple University Press, 1997).

"Todo el mundo sabe que si una persona es inteligente, divertida, guapa o bien vestida tendrá éxito. Pero también es posible triunfar con todas tus imperfecciones. Yo necesité mucho tiempo para darme cuenta de esto”, añade.

Con la entrega del galardón Abel, creado en 2003 por el gobierno noruego, Uhlenbeck se impone como un hito para las mujeres de la ciencia.

 

Con información de El País

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