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AGENCIAS

Un pequeño asteroide se desintegra sobre África horas después de ser descubierto

Un equipo de investigadores de la Universidad de Arizona, el pasado 2 de junio  observó un pequeño asteroide poco antes de su impacto contra la atmósfera de la Tierra.

El descubrimiento del Catalina Sky Survey, un programa financiado por la NASA, se realizó ocho horas y media antes de que el pequeño objeto alcanzara nuestro planeta, según confirmó la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés).

Esta es la tercera vez que se halla un objeto rocoso de este tipo en las horas previas a su entrada en la atmósfera, lo que demuestra el peligro que suponen los asteroides y su hipotética colisión contra la Tierra.

El asteroide del tamaño de una roca explotó sobre Botswana, África. Entró en la atmósfera de la Tierra a una velocidad de 17 kilómetros por segundo y se desintegró a varios kilómetros sobre la superficie, creando una bola de fuego brillante que iluminó el cielo de la tarde.

Al detectarse, el meteorito se encontraba casi tan lejos como la órbita de la Luna. Apareció como una veta en la serie de imágenes de exposición temporal tomadas por el telescopio.

Según el reporte de la NASA, inmediatamente los datos fueron enviados al Minor Planet Center, el cual calculó una trayectoria preliminar que indicaba la posibilidad de impacto en la Tierra.

La oficial de Defensa Planetaria en la sede de la NASA, Lindley Johnson, dijo que este objeto fue más pequeño de lo que tienen la tarea de detectar y advertir, y aseguró que les permitió ejercer las capacidades al mismo tiempo que ofreció confianza en los modelos de predicción de impacto. 

El descubrimiento del asteroide 2018 LA es solo la tercera vez que se descubre que un asteroide está en una trayectoria de impacto, la primera vez fue el 7 de octubre de 2008, cuando el llamado 2008 TC3 iluminó el cielo antes del amanecer sobre el norte de Sudán.

Mientras que el segundo evento de este tipo previsto fue para el meteorito 2014 AA, que se descubrió unas pocas horas antes del impacto el 1 de enero de 2014 en el océano Atlántico.

 

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