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La NASA envía esperma humano al espacio

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Por primera vez, oficialmente, la NASA envió muestras congeladas de esperma humano a la Estación Espacial Internacional (EEI) para investigar si la falta de gravedad afecta su capacidad para moverse y fusionarse con un óvulo. Una información que podría ser de gran importancia para su posible futura vida en el espacio.

A la EEI se envió esperma de humano y de toro que fue congelado y guardado en contenedores en la misión Micro-11 a bordo de las cápsulas de reabastecimiento SpaceX Falcon, según detalla la NASA.

Los científicos habían hecho experimentos previamente con erizos de mar y espermatozoides que sugerían que el movimiento es más rápido en microgravedad, pero los pasos previos a la fusión con el óvulo eran más lentos o no ocurrían. Estas no son buenas noticias para los bebés del espacio. 

Los funcionarios de la NASA comentaron que enviaron esperma de toro porque las células de toro son más consistentes en actividad y apariencia que los espermatozoides humanos. Al estudiarlo junto con el esperma humano, los astronautas podrán descubrir si algún comportamiento extraño que se pueda percibir es el resultado de algo inusual en una muestra de esperma particular o los efectos de la microgravedad.

En el proyecto Micro-11, los astronautas de la EEI derretirán las muestras congeladas y las mezclarán con químicos especiales que activarán el esperma, dice la NASA en un comunicado. Posteriormente observarán si continúa el desarrollo reproductivo, y cuán rápido es. Ya en la Tierra, otros científicos investigarán finalmente si los espermios completaron todos los pasos del proceso reproductivo y si surgieron diferencias con espermios que no emprendieron el viaje al espacio.

Con el experimento, los astronautas de la EEI se ocuparán por primera vez de trabajar con esperma humano. La biología reproductiva de otras especies en el espacio ha sido ampliamente estudiada. Ranas, salamandras, caracoles y animales subacuáticos invertebrados ya fueron capaces de reproducirse en el espacio, claro, bajo observación científica.

Pero con mamíferos las cosas no han ido tan bien. En 1979, Rusia comenzó un experimento con ratas. Dos de las hembras resultaron embarazadas, pero ambas abortaron.

 

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