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FINANCIAL TIMES

¿Cuál es el mejor momento en una carrera profesional para tener hijos?

Hannah Murphy

Cuando Heidi Ridley fue entrevistada por dos importantes instituciones financieras durante su primer embarazo, las respuestas de los empleadores potenciales no podrían haber sido más diferentes.

Uno, dice ella, respondió con un silencio total. El otro la contrató sin dudar, aunque en cuestión de semanas iba a tomar su licencia de maternidad.

“Es inquietante pensar que estas cosas pueden tener un impacto”, dice Ridley, ahora directora ejecutiva de Rosenberg Equities, la rama cuantitativa de Axa Investment Managers. “Incluso las empresas más solidarias pueden asumir que no volverás”.

La experiencia destaca la presión emocional, ya sea autoimpuesta o impuesta por los empleadores, que las mujeres profesionales podrían enfrentar en el momento de decidir si tener o no una familia.

Ser madre puede moldear la carrera de una mujer al retrasar su progreso y afectar sus ganancias. Un informe, publicado en enero por la Oficina Nacional de Estudios Económicos de Estados Unidos que analiza los datos de la población danesa, encontró que tener hijos genera una brecha salarial de género a largo plazo.

De hecho, los autores sugieren que una vez que las variables como las habilidades, el nivel, el sector y la tenencia se ajustan, tener hijos es la causa principal de la actual brecha salarial de género.

En general, los economistas tienden a atribuir esto a las responsabilidades del cuidado infantil que recaen desproporcionadamente sobre las mujeres, lo cual reduce su productividad, así como a la discriminación de los empleadores hacia las mujeres con hijos.

¿Hay entonces, un momento óptimo para que una mujer pueda tener hijos para mitigar algunos de los efectos adversos en su carrera?

Otro estudio de 2016 con datos de Dinamarca, que como país tiene algunas de las políticas sociales y de cuidado de niños más progresistas, descubrió que las mujeres de todas las edades experimentan un impacto significativo a corto plazo en sus ganancias después de tener su primer hijo. También mostró, sin embargo, que las mujeres que tuvieron su primer hijo a la edad de 31 años o más ganaron más durante sus carreras que las mujeres que tuvieron hijos a una edad más temprana, o incluso que las mujeres que no tuvieron hijos en absoluto.

Las ganancias fueron significativas para las mujeres con títulos universitarios que tuvieron hijos entre las edades de 31 y 34 años; ganaron en promedio 13 por ciento más en el transcurso de sus vidas que las mujeres con títulos universitarios que no tenían hijos. Esto se debe a que las madres mayores suelen tener más experiencia y, por lo tanto, son más costosas de reemplazar, por lo que los empleadores invierten más en retenerlas, sugiere el informe.

Por el contrario, “cuanto más joven es una madre, más tiene que renunciar en términos de oportunidad para acumular experiencia y capital humano en el mercado laboral”, dice el estudio de 2016. Las madres más jóvenes también pueden autoseleccionarse para ocupaciones consideradas más “aptas para las madres”, como cargos en el sector público, que tienden a pagar menos, indica el informe.

Este mensaje hace eco con Becky Frankiewicz, presidenta de la empresa de reclutamiento ManpowerGroup en América del Norte, aunque dice que el énfasis debe estar en las habilidades más que en el tiempo.

“Si quieres ganar flexibilidad en el lugar de trabajo, necesitas habilidades que están en demanda”, dice ella. “Las mujeres temen perder terreno. Cuantas más personas puedan aumentar sus habilidades, más fácil será tomar un descanso profesional sin perder terreno”.

Otros señalan que las mujeres que tienen hijos más adelante pueden tener más control de sus horas y flujo de trabajo, contar con mayor estabilidad financiera y estar en mejores condiciones para pagar el costo del cuidado infantil cuando regresan al trabajo.

Hay desventajas en esperar demasiado tiempo para tener hijos. Si una mujer ha llegado a ser vista como más o menos indispensable, podría ser más difícil emocionalmente para ella optar por tomar el tiempo libre.

Cualquier decisión también debe sopesarse contra la disminución en la fertilidad de la mujer con la edad, comenzando a los 30 y acelerándose después de los 35 años de edad, y que el riesgo de complicaciones durante el embarazo es más alto para las madres mayores.

Barbara Petrongolo, profesora de economía en la Universidad Queen Mary de Londres, señala que el impacto de tener hijos difiere de un sector a otro.

Las profesiones más afectadas son aquellas que “recompensan la continua dedicación al trabajo, y que tienen un empinado perfil de ingresos”, dice, citando el sector legal, donde los primeros años de la carrera de una persona involucran un impulso de siete u ocho años para convertirse en un socio en una firma de abogados. Por lo tanto, las ocupaciones con un perfil de ingresos más estable penalizan menos a los empleados por tomarse tiempo libre del trabajo.

Mucho dependerá del enfoque de un empleador en particular. No todos están al tanto de los derechos de las mujeres en esta área, pero hay cada vez más conciencia por parte de las empresas con respecto a las exigencias de las mujeres. Los factores que las mujeres pueden evaluar incluyen el subsidio de maternidad o el permiso parental compartido que ofrece un empleador, opciones para el trabajo a tiempo parcial y apoyo para las mujeres que regresan después de una interrupción en su carrera.

“Hay que evaluar la cultura de la empresa y los programas que promueve”, dice Ridley. “¿Está comprometida a la diversidad? ¿Ayuda a los padres a reingresar al trabajo? ¿Ofrece un buen equilibrio entre el trabajo y la vida personal?”.

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